Los nuevos medios están invadiendo el terreno del arte o quizá es el arte el que se está atreviendo a conquistar nuevas herramientas con el objeto de alcanzar formas diferentes de manifestarse.
Hoy en día, el problema es distinguir la línea de identificación cultural. Ya no hablamos de territorios geográficos, sino de identidades culturales. La cybercultura es una caracterización de la instrumentación de estas expresiones. El debate de identidad se concentra en el desarrollo de discursos críticos que abordan la transculturización de ideas y la comunicación global e instántanea.
La interacción del espectador con la obra es una de las posibilidades que los nuevos medios han permitido. El espectador pasivo que se paseaba por una muestra sin hablar, sin tocar, y casi sin moverse, se está quedando en el olvido. Lilia Pérez Romero juega con el espectador a través de su obra Frontera en la que por medio de sensores es detectado el movimiento del espectador y estos movimientos son lentamente repetidos por un personaje que se proyecta en una pantalla. En este punto la realidad virtual y la real se confrontan para cuestionar quién de los dos se encuentra en el mundo real.
Los diferentes ámbitos del arte se están concentrando en un solo espacio, el término Multimedia (hoy tan sobado y socabado) nos permitía entender con claridad este encuentro. En la instalación Defrost de Iván Abreu se invita al público a intervenir en la superficie de un cubo empañado que, por medio de una "matriz conductiva desempañante" se van formando figuras que se proyectan en una pantalla. Esto, al tiempo que la acción poética de Clauda Algara y David Hinojosa, buscan establecer un diálogo experimentando con la poesía y la música electrónica proveniente de algunos "antros" afamados de la Ciudad de México.
Esta acción que se acompaña con la distribución de folletines con textos poéticos, y ligas a los sitios de Internet de proyectos simuladores y poéticos. Uno de los sitios es un simulador de un mercado del arte, donde se puede comprar y vender arte o navegar por la exposición de obra artística, dando al cibernauta la posibilidad de influir en el valor especulativo de las obras. Este es un ejemplo de cómo música, poesía, proyecciones de video y computadora, impresos, sitios… todo junto es una sola obra.